Cuba extiende planes de consumo eléctrico al sector no estatal

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Cuba extendió los planes mensuales de consumo eléctrico a todo el sector no estatal. Esta política busca organizar el uso de la energía. El país enfrenta desafíos por el bloqueo estadounidense, límites de generación y el alto subsidio estatal. El objetivo es ahorrar sin detener la economía. La norma empezó en 2025 para grandes consumidores privados. Luego se amplió al 100 por ciento de Mipymes, cuentapropistas y cooperativas. Welner Collejo Jerez, director adjunto de la ONURE, explicó a Cubadebate que el sector privado es clave. Sin embargo, la electricidad tiene un alto costo. Por eso, deben consumir solo lo necesario. La medida incluye a unos 470 mil negocios. Se visitaron 340 mil locales. De ellos, 110 mil 89 usan electricidad y recibieron planes de consumo. El tope se calculó usando el gasto del mismo mes en 2024. En La Habana y Varadero se redujo un 15 por ciento. Estas zonas tuvieron menos apagones en ese período. La medida incluye opciones flexibles. Muchos negocios crecieron desde 2024. Los Consejos Energéticos Municipales y la ONURE pueden visitar los locales y ajustar los planes. Las actividades prioritarias pueden pedir más energía. También se trabaja para relacionar el consumo con la producción. El uso se controla con lecturas diarias y la factura mensual. Los infractores enfrentan advertencias, multas o la pérdida de su licencia. Los negocios nuevos necesitan una licencia energética antes de abrir. Deben usar tecnología eficiente o fuentes renovables. La ONURE ofrece incentivos y créditos bancarios para comprar equipos solares y eficientes. Algunos negocios ya producen su propia energía. Aportan electricidad al país a pesar de las medidas del gobierno estadounidense. Sin embargo, hay dificultades prácticas. Anabell Meléndez dirige la Mipyme láctea Delola en La Habana. Los apagones la obligaron a trabajar de madrugada. Hace poco perdió mil litros de leche por falta de electricidad. Planean comprar paneles solares por 80 millones de pesos, pero enfrentan trabas bancarias. Además, la ONURE aún no define su cuota exacta de energía. Otros negocios tienen situaciones distintas. Yohani Ortega administra Mecatek en el Cotorro. El plan no le afecta porque repara lavanderías en hospitales y hoteles. David Marrero tiene un negocio en Boyeros. Tuvo que ajustar sus equipos tras la visita de la ONURE. Él pide un uso racional de la energía pero con más flexibilidad. En Villa Clara, Dailenys Rodríguez trabaja en Confecciones Entaya. Los cortes de luz no le permiten gastar su cuota asignada. Usan un generador propio para poder trabajar. Ahora buscan importar combustible y paneles solares. Jorge Félix Peraza dirige Jolyni SURL. Explicó que los apagones dañan la producción de alimentos. Al faltar diésel, el trabajo se detiene y el país debe importar más. La medida busca proteger los recursos del país. Su éxito dependerá de reducir la burocracia bancaria para comprar energía limpia. También requiere adaptarse a la realidad productiva de cada territorio. Redacción asistida por Centauro IA, plataforma de inteligencia artificial desarrollada por Lombao Estudios.

Fuente: Cubadebate

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