Asedio en plataformas digitales intensifica la guerra mediática contra Cuba

Imagen generada con IA basada en el contexto

El ajedrez y la trampa del Jaque Pastor sirven como ejemplo para entender las tácticas actuales en el entorno digital. Hoy el enfoque está en cómo esta maniobra afecta diariamente a los usuarios en las redes sociales. Cuba enfrenta agresiones propias de una guerra convencional junto a una estrategia de asedio mediático. Muchas veces estas acciones se perciben como un problema exclusivo del gobierno cubano y sus instituciones. Sin embargo la ciudadanía es la víctima directa de esta situación. Las redes sociales minimizan acciones graves como los llamados a la invasión o el cierre de misiones médicas y embajadas. Una propaganda evidente domina la opinión pública y afecta la libertad de expresión. El objetivo principal de estas maniobras es desacreditar cualquier gesto de solidaridad de los cubanos. Una mentira publicada por un medio extranjero puede circular como una verdad absoluta incluso después de ser desmentida. Existe una impunidad ante la mentira que alimenta el ruido en las plataformas de internet. A través de un ataque constante fluye una narrativa que busca establecer el descrédito como una verdad. La propaganda inicial de la red prometía la democratización de la información. La realidad muestra que el objetivo actual es el control de la ciudadanía global para consolidar modelos políticos específicos. Se trata de una estrategia diseñada para minimizar las críticas al sistema actual. Las empresas tecnológicas aumentan sus ingresos al trabajar con naciones y partidos políticos. Históricamente las intervenciones han sido frecuentes en América Latina. Estas operaciones cuentan con el apoyo propagandístico de los medios tradicionales que ahora son clientes de las redes sociales. El analista Pascual Serrano aborda este tema en su libro 'La tiranía de las naciones pantalla' publicado por Ediciones Akal en 2025. Serrano advierte que las plataformas digitales manejan presupuestos mayores que los Estados. Meta o la red social X censuran contenidos de una forma que no se permitiría a ninguna administración gubernamental. Google conoce el tráfico mejor que las autoridades policiales y Amazon gestiona quejas con gran rapidez. La sociedad ha aceptado estas competencias poco a poco. Las restricciones impuestas contra Cuba han creado serios desafíos y dificultades como la escasez o los apagones. Estas situaciones son utilizadas para culpar injustamente a los ciudadanos en lugar de señalar las causas externas. La guerra mediática busca difundir que el proyecto social cubano es inviable y debe desaparecer. También intenta instalar la idea de que las injerencias extranjeras son simples invenciones de la administración. Estos mensajes se amplifican diariamente en plataformas como Facebook y Google. La avalancha de desinformación provoca que muchos usuarios abandonen espacios virtuales. Algunos sectores sociales y grupos ciudadanos actúan muchas veces amparados en la creencia de una impunidad total. Las verdaderas víctimas de este escenario siguen en su país enfrentando los desafíos cotidianos. Los ciudadanos mantienen sus valores frente a la trampa digital del Jaque Pastor creyendo firmemente en la solidaridad y el trabajo conjunto libre de motivos de vergüenza.

Fuente: Desconocida

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